5 cosas que desearía haber sabido cuando empecé a usar una silla de ruedas
Si estás leyendo esto y acabas de empezar a usar una silla de ruedas (o estás por hacerlo) quiero decirte algo que nunca me dijeron a mí: no estás solo.
Lo que viene puede parecer abrumador, pero también puede ser transformador. Vas a descubrir muchas cosas, buenas y malas… y muchas que nadie te explica al principio.
Yo pasé por ahí.
Y si pudiera regresar al inicio, esto es lo que me hubiera gustado que alguien me dijera:
1. No necesitas ganarte la silla.
Muchas personas piensan que tienen que «merecer» una buena silla, o que primero tienen que adaptarse a la discapacidad antes de pensar en comodidad o autonomía.
No. Desde el primer día, tienes derecho a moverte bien. A sentirte cómodo. A elegir algo que se adapte a ti, no tú a ella.
2. No todas las sillas son iguales (ni deberían serlo).
Me tomó tiempo darme cuenta de que existe un mundo enorme de opciones: activas, ultraligeras, eléctricas, deportivas, todo terreno…
Y dentro de cada una, hay ajustes, materiales, respaldos, ángulos, ruedas…
No dejes que te den «la que hay». Pregunta. Investiga. Pide ayuda. Hay una silla que sí va contigo.
3. No se trata solo de moverte, se trata de vivir.
Una buena silla te cambia la rutina, pero también la actitud. Te permite salir más, hacer más, sentirte más tú.
Cuando tu movilidad mejora, tu mundo se expande. Y eso se siente increíble.
4. La gente va a opinar… pero tú decides.
Vas a recibir consejos no pedidos. Comentarios con buena intención (y otros no tanto). Vas a encontrar médicos que no saben mucho de tecnología asistiva, y familiares que te quieren proteger tanto que te limitan.
Escucha, claro. Pero al final, tú decides lo que te funciona y lo que no.
5. Hay comunidad. Hay apoyo. Hay otras personas como tú.
Esto fue lo que más me costó entender al inicio. Pensé que estaba solo, que a nadie le pasaba lo que yo sentía.
Y luego descubrí que hay toda una comunidad allá afuera, lista para compartir, ayudar, acompañar. No dudes en buscarla. No dudes en ser parte de ella.
Si estás empezando este camino, tómate tu tiempo. Pero no te aísles. Hay personas (como yo, como mi equipo en Agito) que queremos ayudarte a encontrar lo que realmente necesitas.
La vida no se detiene. Solo cambia de forma.
Y cuando te mueves bien, todo lo demás empieza a moverse también.
Kenneth Lau
Fundador de Agito
Usuario de silla de ruedas desde hace 11 años
